Un estudio impulsado por La Caixa recomienda el consumo de pescado azul ante el riesgo de Alzheimer

May, 2021

La investigación concluye que las personas de este colectivo de riesgo que consumen más ácido docosahexaenoico (DHA, por el nombre en inglés), que es un nutriente aportado por el pescado azul, presentan una mayor preservación cortical en zonas del cerebro específicamente afectadas en la enfermedad de Alzheimer y un menor número de microhemorragias.

Los omega-3 son una familia de ácidos grasos que tienen un rasgo estructural químico distintivo y están presentes de forma natural en determinados alimentos de origen animal y vegetal.

Los humanos somos capaces de ‘fabricar’ este ácido en nuestro cuerpo, pero lo hacemos de una forma muy poco eficiente. La mejor manera de garantizar unos niveles adecuados de DHA es a través de la ingesta de pescado azul, ya que los ácidos omega3 que obtenemos de vegetales como las nueces y la soja son de otro tipo.

“A los beneficios que ya sabíamos que tiene el consumo de pescado azul en la salud cardiovascular ahora podemos añadir que proporciona una mayor resiliencia cerebral en la enfermedad de Alzheimer en aquellas personas con más riesgo genético de desarrollarla”, explica el doctor Aleix Sala.

“Este estudio abre la posibilidad de mejorar el diseño de intervenciones dietéticas con suplementación de DHA, centrándonos sobre todo en las personas con más riesgo de desarrollar Alzheimer”, añade.

Todavía no se dispone de ningún tratamiento para frenar el Alzheimer ni para prevenirlo; hay múltiples factores de riesgo que contribuyen a su desarrollo y, en ningún caso, ser portador de este genotipo determina que se tenga la enfermedad en un futuro.

Por ello, al margen de la carga genética personal, el doctor Sala destaca que si bien la relación hallada en este estudio entre pescado azul y enfermedad de Alzheimer afectan solo a una parte de la población, su recomendación es el consumo regular, dos raciones por semana, de salmón, sardinas o anchoas, entre otros pescados, ya que aporta beneficios cardiovasculares a todo el mundo.

El estudio se ha publicado en la revista ‘The American Journal of Clinical Nutrition’, y ha contado también con la participación de investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas, el Ciber de Fragilidad y Envejecimiento Saludable, el Ciber de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina, la VU University Medical Center de Ámsterdam, y el Aiginition Hospital de Atenas.

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