¿POR QUÉ VAMOS AL GIMNASIO PARA EJERCITAR NUESTROS MÚSCULOS O AL FISIOTERAPEUTA PARA FORTALECERLOS TRAS UNA LESIÓN Y NOS OLVIDAMOS DE ESTIMULAR Y EJERCITAR NUESTRO CEREBRO QUE ES EL ÓRGANO QUE COORDINA TODO NUESTRO ORGANISMO?
El cerebro es un órgano muy complejo con importantes y complejas funciones gracias a las cuales interactuamos con el entorno y nos desenvolvemos en el día a día. Atender, percibir, sentir, comprender, hablar, leer, coordinar movimientos, orientarnos a nivel temporal y espacial, tener una identidad, memorizar y evocar los recuerdos, aprender nuevas habilidades, planificar, resolver problemas y adaptarnos a continuos cambios, son algunas de las numerosas capacidades que tenemos gracias a él. Es por lo tanto el órgano que dirige nuestro organismo. Está compuesto de gran cantidad de células nerviosas llamadas neuronas que se encargan de recibir y transmitir información constantemente. Para ello, las neuronas se juntan unas con otras formando redes muy complejas que son las responsables de que seamos autónomos en nuestra vida cotidiana.
Desde hace décadas se sabe que el cerebro crea nuevas conexiones neuronales con cada aprendizaje, cambiando continuamente su estructura. Dependiendo de la actividad que realicemos, se estimularán unas áreas cerebrales u otras. A ésta capacidad que tiene de cambio se le llama plasticidad neuronal. Son numerosos los estudios que corroboran que el cerebro no solo cambia su estructura sino que también es capaz de adaptarse para recuperar funciones perdidas después de una lesión, si se estimula correctamente. Es aquí donde destaca la importancia de la actividad física y mental durante todas las etapas de nuestra vida para prevenir la pérdida progresiva de las capacidades funcionales y ralentizar el proceso de envejecimiento.
Gracias a la plasticidad neuronal sabemos que las actividades que realicemos a lo largo de los años, incluso en la últimas etapas de vida, que estimulen las capacidades mentales (estudios, estilo de vida, idiomas, profesión, actividad social, ejercicio físico etc...) favorecen una mayor reserva cognitiva, que a su vez ayuda a que el cerebro se adapte a los cambios, potenciando su capacidad de procesamiento de la información. Para entenderlo mejor se podría decir que la reserva cognitiva es una de las causantes que permite a unas personas compensar mejor que a otras la pérdida de capacidades debidas a los cambios del cerebro producidos por accidentes cerebrovasculares, enfermedades neurodegenerativas o el propio envejecimiento.
Es decir, mantener la mente activa actúa como factor protector o preventivo contra la demencia, reduciendo entre otras cosas el riesgo de padecerla, así como demorando la pérdida de las habilidades funcionales de las personas con enfermedades neurodegenerativas. De ahí la importancia de estimular nuestro cerebro. Por lo tanto, envejecer de forma sana está en buena medida en nuestra mano, ya que los hábitos que tengamos a lo largo de toda nuestra vida determinarán en parte la salud física y mental durante el envejecimiento.
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